Estaba esperando en la parada del autobús, fumaba un cigarrillo y en un momento determinado las pilas del mp3 murieron...la voz de Gwen Stefani se desvaneció y comenzó a oír mucho ruido...
El ruido de los autobuses pasando, los coches arrancando y frenando...
Se sintió mareda y decidió entrar al metro, a pesar que la asqueaba...
Allí fue casi peor...mientras esperaba en el andén, unos chicos comenzaron a hacer ruido, era viernes tarde, iban un poco tocados x el alcohol, armaban escándalo, sintió deseos de un cigarrillo y justo cuando se dirigía a la salida, el tren del andén de enfrente hizo un ruido espantoso, y gritó, intentó no hacerlo, intentó gritar para sus adentros, pero no fue capaz, se le escapó un "Joder! no puedo más..."
No podía con tanto ruido, los oídos le iban a reventar, la cabeza le iba a estallar...
Mareada, salió por fin a la calle, se encendió un cigarrillo, se sentó en un banco, y el corazón comenzó a acelerarse, tanto que se asustó; tiró el cigarrillo, echó a andar, no sabía dónde, sólo sintió la necesidad de sentir el aire, de sentirse viva...
Las piernas le temblaban, pero le daba igual, ella seguía andando, sumida en un tremendo sopor que apenas le dejaba pensar, sus pensamientos eran tan dispersos...
De pronto,la vista se nubló, el ruido se apagaba por fracciones de segundo...
Abrió los ojos, y sintió la cara mojada, Judit, aturdida, intentó ponerse en pie, pero una mujer que había allí no le dejó " Te has desmayado muchacha...¿Te encuentras bien?" " Sí, sí, muchas gracias, me pasa a menudo...a veces el calor me baja la tensión(ella sabía que no había sido la tensión, ésta vez no) y me desmayo..."
El ruido la aturdía, las voces, el griterío, no podía con ello...
"¿Dónde vas?" le preguntó la señora, " No lo recuerdo", contestó, " A ninguna parte" pensó, "¿Segura que te encuentras bien?", volvió a contestar la señora, "Sí", mintió, "No-pensó-, mi vida es una puta mierda, y estoy a punto de morirme, pero vamos, por lo demás de puta madre" La mujer la miró, como si no la creyera, "¿Quieres que llamemos una ambulancia?" "No, señora pesada, sólo quiero alejarme de éste lugar, a pensar con claridad, a no escuchar nada, estoy aturdida, agobiada, dispersa...", pensó.
"No, muchísimas gracias, pero me encuentro mejor, en serio, y acabo de recordar que tenía algo muy importante que hacer" le contestó. "Sí, morir en vida un poco más"
Se incorporó, le dió un beso a la señora y se marchó, aturdida, y con las piernas temblando, pero muy digna, se encendió un cigarrillo, necesitaba pilas para el mp3...
La noche del dos de Mayo en Madrid las tinieblas cubrían las calles y las plazas de la población.
Judit descansaba plácidamente, cuando notó una mano fría y sudorosa recorriendo su espalda, se despertó y vio su rostro oscuro sobre el suyo, ese rostro tan conocido, ese rostro tan admirado por ella durante años...
Fue a abrir la boca, pero le metió un pañuelo en la boca para que no pudiera gritar, intentó escapar, pero no pudo, sus fuertes brazos le retenían.
De repente notó cómo entraba cada vez más y más en su cuerpo, y mientras , lloraba en silencio, mojando sus mejillas y ahogando sus ojos, después le ató a una silla y le vendó los ojos, le cortó el pelo y grabó su nombre, el de él, en su espalda, con las mismas tijeras, fué entonces cuando notó la sangre caliente resbalar por su espalda y se sintió inmóvil, totalmente inerte, se sintió como aquella piedra a la que pegamos pataditas despreocupadas, como si no sintieran nada, y sin embargo, quién sabía si tenían sentimientos, se preguntó Judit en aquel momento, quién sabía si sentían...
Había sido violada por el hombre con el que se había casado hacía años, del que se había separado hacía sólo unos meses, pero ella sólo podía pensar, sólo podía confiar en que algún día esas piedras se levantarán en busca del Sol, del agua y del viento, y gritarán, gritarán tal y como ella no había podido hacerlo en aquel momento.
Se miró al espejo, se asomó a su propia imagen...
Una frente demasiado ancha, unos ojos kargados de tristeza, llenos de lágrimas q pujaban por salir al exterior, una nariz, demasiado grande, q según su padre era símbolo de una gran personalidad ( kómo se notaba q no era su nariz!!), unos labios demasiado finos, a la vez hinchados del llanto, un pelo demasiado teñido, un kuello demasiado inexistente...
Se miraba y se miraba, hasta que su cara dejó de ser una cara, y pasó a ser una masa de carne con formas abominables, que podían asustar a cualquiera...
Dejó de mirarse, y se sentó en el suelo, a pensar...
Pensaba en las niñas guapas del instituto, las tontas que les reían las gracias a los tíos buenos, las muy mononeuronales..., pero a la vez sentía envidia, pensaba que muy gustosa les cambiaba un día de su asquerosa vida por un día insustancial en el que, quizás por primera vez en su vida se sentiría admirada, y por qué no, envidiada también.
Ese era un pensamiento egoísta, y se dió cuenta, la ira comenzó a subirle y bajarle por el estómago, comenzó a hacer loopings en su garganta, no pensó, se limitó a sentir, y a dejar que la ira brotara, aquello le pareció un parto, cogió el trozo de cuarzo que su padre le regaló con siete años, y entonces lo estrelló contra el espejo... Por fin aquello que llevaba dentro, toda la rabia contenida, toda su ira, la impotencia, por fin salieron al exterior, había acabado consigo misma, había conseguido matar su propia imagen, que tan sólo era un pequeño reflejo de quien era.
Después todo fue muy rápido, su madre entró en la habitación y ella volvió a llorar, otra vez, de nuevo, a urgencias psquiátricas, después citas y citas con el psicólogo, y vuelta a llorar otra vez, todo para qué?
Todo para que hoy Judit volviera a mirarse al espejo, y, poco había cambiado desde entonces, eso sí, había cosas que había superado, ya no quería ser una niña mononeuronal e insustancial, ya no les tenía ninguna envidia...
Había aceptado que era estéticamente abominable, pero pensaba, algo le hacía pensar que, su propia fealdad era precisamente lo que le hacía guapa...
Vio la sangre en las aguas tranquilas del lago y comprobó que la cuchilla que sostenía con su temblorosa mano izquierda había cumplido su función, el corte vertical de su muñeca derecha era perfecto y limpio, introdujo con tranquilidad la mano en el agua hasta el codo, ahora todo se lo tomaría con calma, pero de pronto...vio un resplandor color púrpura sobre el acantilado, aunque optó por no preocuparse en absoluto, sería una alucinación y no le importó, jamás se había librado de sus preocupaciones, pero ahora...ahora todo era distinto, pensaba.
Ella sabía que su vida había sido muy acelerada y surrealista, y el resplandor púrpura se acercaba a ella y era cada vez más intenso, pero se alejó de aquel resplandor mortífero, aunque sabía que sólo era una alucinación, se alejó y se tumbó a mirar el cielo; volvió a comprobar el corte de su muñeca, estaba orgullosa de él y veía komo se desangraba con rapidez, cada vez quedaba menos vida en su cuerpo y sintió correr las lágrimas por sus mejillas; quería acabar cuanto antes con ésta pesadilla, había deseado tanto el momento de su muerte, que quería acabar cuanto antes con su vida...su pesadilla...
Con parsimonia, volvió a dirigirse a la orilla del lago y volvió a lavarse la sangre, cuando volvió a sufrir otra alucinación, el resplandor púrpura de nuevo...
De repente un fuerte dolor de cabeza, invadió su cuerpo y comenzó a acordarse de toda su vida, su infancia, su juventud y su madurez pasaron ante sus ojos como si fueran los fotogramas de una película, la película de su vida, después sintió como su corazón dejaba de latir y algo le cortaba la respiración, al rato, cayó desfallecida al agua, sus negros cabellos rizados flotaban en el agua, tenía los ojos abiertos, el rostro, sereno y feliz.
Aún nadie lo sabía, pero Judit se había acabado, y para siempre.
La llamaban puta sólo por disfrutar de su cuerpo cuando quería y con quien quería, pero le daba igual, porque ella seguiría haciendo lo mismo.
Nunca había sido de esas reprimidas que, cuando se habla de masturbaciones, se ponen coloradas y dicen..."Yo?? Uy, yo eso no lo hago..." MENTIRA!!!
Su primer encuentro con el sexo tuvo lugar cuando, a los nueve años, puso por equivocación una película de vídeo y se encontró con una porno...no le pareció desagradable, ni hirió su sensibilidad, ni alteró su vida en modo alguno...
Sólo la incitó a dejar volar su imaginación, a encontrar su propio cuerpo, y más tarde a compartir su cuerpo con quien ella quería...esa era la mayor de las diferencias entre una puta y ella...
Que la llamaban puta...??? Ella se reía y gritaba "mi coño lo disfruta"...
Un día Judit se levantó sin fuerzas...no quería seguir tirando del carro de su vida...tan sólo quería dejarse arrastrar por la corriente y ser espectadora de su propia vida...
Estaba cansada, agotada de todo, del mundo, de su vida, de ella misma, se sentía despersonalizada, irrealizada, como muerta en vida.
Llevaba ya casi dos años con lo mismo, unos dolores que no existían, unas enfermedades que ella misma se inventaba, y cuando una cosa le salía bien, diez cosas se le torcían...
Le prometieron cosas en el trabajo q luego no vio cumplidas, su ambición por ser mejor en la vida se volvía contra ella, y se sentía cansada de un trabajo que le gustaba, que al principio le realizaba, últimamente, lloraba al ponerse el uniforme.
Se sentía enamorada, pero tenía miedo de perderlo todo por culpa de su autoestima, tirada por los suelos, arrastrándose cual gusanillo.
No aguantaba más, sólo quería llorar, marcharse a un lugar donde nadie pudiera verla(tan sólo ÉL) y allí poder gritar, y gritar hasta quedarse sin voz...¿POR QUÉ?...
El metro estaba hasta el culo, era verano y hacía un calor sofocante.
Parecía que todos eran felices, gente que sonreía, parejas que se besaban y se susurraban al oído; el mundo continuaba girando, pero el de Judit se había detenido, recordando cuando había sido la última vez que perteneció a éste mundo.
Rebobinaba una y otra vez la cinta de su vida, para dar con el momento exacto.
Había tenido una infancia normal, como la de cualquier otro ser humano, aunque de vez en cuando le ocurriesen cosas extrañas, pero no fue en ese momento en el que el mundo dejó de girar para ella, no.
Fue al entrar en los 15 cuando comenzó a sentirse desubicada, cuando tomó conciencia que era estéticamente abominable, intelectualmente ligeramente superior al resto de sus compañeras de clase, pues apenas compartían intereses con ellas.
Ya, a los diez, once años se había sentido a ratos un poco fuera de lugar, cuando las niñas de clase jugaban a la comba, ella se sentaba en un rincón del patio a leer libros de "adultos".
Pero fue exactamente a los quince cuando se creó una burbuja para sí mism... creó una realidad alternativa, en la que todo era gris, absurdo, todo valía nada.
Lloraba y escribía. Escribía y lloraba.
Todos huyeron del mundo de Judit.
A partir de ahí, la vida cobró otro sentido para ella, comenzó a preguntarse el cómo y el por qué de todo, de su existencia, de la vida y la muerte, la naturaleza, el amor, la alegría, la tristeza, la belleza... Todo lo cuestionaba, todo.
De pronto, sintió un mareo, era el mundo, que giraba; levantó la vista, sólo le quedaba una parada para llegar a su destino, su corazón palpitó con fuerza ¡Cómo le jodía salir al mundo!